Y cierro los ojos
Manos a la obra.
Desde éste último verano me he aficionado a la piscina. En verano casi todos los días y ahora, en la climatizada, entre tres y cinco días a la semana. Hago entre ochocientos y mil doscientos metros cada día que voy según el tiempo que tenga, y si voy solo o no, a una media de venticinco metros por minuto (largo, descanso, largo, descanso…) y me dá vergüenza que hasta las embarazadas nadan mas y mejor que yo.
Desde pequeño tengo asma, y alguna que otra alérgia. No me medico ni me vacuno, porque no me da demasiada guerra, pero casi siempre llevo el ventolín a mano por si las moscas. Lo digo a continuación de lo de antes como excusa para lo de (Largo, descanso, largo, descanso…¡Coño! tengo que recuperar, jajaja).
De niño, mi abuelo me obligaba a dormir la siesta, y en cuanto él se dormía, yo me levantaba. Ahora, no soy persona sin al menos media hora de siesta, por eso me suelo acostar tarde, y duermo a intervalos de dos horas y media o tres, entre esos intervalos me levanto de la cama y casi estoy despierto del todo, la rutina es ir a la cocina, y a lo largo de la noche me bebo cerca de un litro de leche.
Por si a alguna le interesa, ni estoy bueno, ni soy guapo, ni soy atractivo, que le vamos ha hacer…
Y finalmente, mi cumpleaños es el dieciocho de enero.
Ya está… Ufff, no me ha dolido tanto.