Noches oscuras y precipitadas, en las que las estrellas se esconden tras las nubes y la luna apenas se atreve a asomarse.
Días de mañanas grises, y de la lluvia llamando a tus ventanas. De despertadores sin alma ni compasión. De sólo cinco minutos mas, de recuerdos bajo las camas y de zapatillas de paño con bata.
Días en los que las palomas que aún no han hecho sus maletas, apenas hablan acurrucadas sobre los tejados. Y mas lluvia sobre el cristal.
Días tristes y vacios, en los que el frío se te mete en los huesos, y los bajos de los pantalones se convierten en bizcochos, llevando hasta tus rodillas la humedad del suelo.
Esos días que parecen noches, y esas noches que parecen eternas.
Y ya es invierno en el Corte Ingles de mi corazón…
Días de mañanas grises, y de la lluvia llamando a tus ventanas. De despertadores sin alma ni compasión. De sólo cinco minutos mas, de recuerdos bajo las camas y de zapatillas de paño con bata.
Días en los que las palomas que aún no han hecho sus maletas, apenas hablan acurrucadas sobre los tejados. Y mas lluvia sobre el cristal.
Días tristes y vacios, en los que el frío se te mete en los huesos, y los bajos de los pantalones se convierten en bizcochos, llevando hasta tus rodillas la humedad del suelo.
Esos días que parecen noches, y esas noches que parecen eternas.
Y ya es invierno en el Corte Ingles de mi corazón…